Testimonio Miriam

Testimonio Miriam

Les comento que hay un señor que sube en el bus #69 (65) en Santa Fe, que busca, a propósito, quedar frente a la espalda de alguna mujer con tal de rozar sus partes en los glúteos de ella. A mi me sucedió una vez. El tipo no se corría y tampoco me daba permiso para moverme. Fue una cuadra la que estuve así, logré quitarme y un chico me dio su lugar. No hice ni dije nada por vergüenza, pero me arrepiento de eso, ya que lo he vuelto a ver y siempre está buscando quedar parado detrás de las mujeres. Chicas, tomen nota: transita de Santa Fe a la Terminal, zona 4.

Testimonio María

Testimonio María
Un día fui por la tarde al gimnasio como siempre lo hacía, y cuando iba de regreso un hombre que no sé si estaba ebrio venía frente a mí...

 

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Testimonio Andrea

Testimonio Andrea
Un tipo que no conozco, se me acerca durante un concierto.
Me dice: “¿Vos sos Andrea Ixchíu va?”…

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Testimonio Larissa

Testimonio Larissa

En Guatemala es increíble la cantidad de veces que uno sufre por acoso callejero, no importa en donde esté…
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Testimonio Ivy

Testimonio Ivy

No importa la edad, no importa la vestimenta, a qué te dediques, a dónde vayas, qué estés haciendo en ése momento… Leer más

Testimonio Jaquelyne

Testimonio Jaquelyne

Por una diligencia que debía hacer en RRHH del IGSS (zona1), parqueé mi carro en el estacionamiento de la Municipalidad… Leer más

Testimonio Jimena

Testimonio Jimena

“Rica, ¿por qué tan solita?”… Si les incomoda leerlo imagínense escucharlo.

Me costó mucho escoger que “piropo” escribir porque todos son desagradables y es incómodo hablar del tema. Tristemente creo que todos en más de alguna ocasión hemos sido víctimas del acoso callejero, nadie se salva.
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Testimonio Lucia

Testimonio Lucia

Cada vez que hablo del acoso que recibo en las calles, buses y lugares públicos o privados escucho comentarios como: qué exagerada, o para qué te pones falda si vas en bus…
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Lidia

Lidia

Mis experiencias con el acoso sexual callejero iniciaron desde la adolescencia. Recuerdo una mañana que iba en el bus rumbo al colegio, viendo por la ventana las calles. Un hombre estaba parado con el pene de fuera viendo a todas las que íbamos en el bus, cuando lo vi me asusté, me causó un sentimiento que no logré reconocer, no dije nada. Ahora, reconozco ese sentimiento, es indignación. Como estudiante en un colegio para niñas, todas aprendemos a caminar por las calles con mucho cuidado, siempre en la banqueta pegadas a la pared nunca cerca de la calle en donde los ayudantes de buses pasan levantando las faldas y “echando mano” (manoseando, dando nalgadas).
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