Nuestra historia

Guatemala es un país con un territorio de 108, 889 km2 en el que viven aproximadamente 15.470.000 habitantes. En realidad es un país pequeño,  pero por su posición geográfica tiene mucha riqueza natural. Su población se enfrenta día a día a problemáticas de origen cultural, político, ideológico y económico.

Según el informe de Panorama social de América Latina de la CEPAL que se presentó en Chile el 26 de enero de 2015, Guatemala se posiciona entre los 14 más violentos del mundo y los siete más violentos de Latinoamérica. Una de las causas es el 70.3% de pobreza multidimensional (2012); la violencia estructural se manifiesta en el racismo y el sexismo que hace que mujeres y otros grupos vulnerados vivan en condiciones de inseguridad ciudadana.

 

Una de esas violencias manifestadas es el acoso callejero.

Un 6 de junio del 2015 salió en el periódico Siglo 21 la noticia “Para escapar de acosadores se tiran de puente”. Dos hermanas (una de 15 y otra de 19 años) junto con su tía ( de 27 años) salieron a trotar por la mañana,  cuando cuatro hombres empezaron a perseguirlas y a gritarles que las iban a violar. Ellas tomaron la decisión de tirarse de un puente (Santa Marta, colonia Jocotales) para que el acoso dejara de suceder. Las auxiliaron a tiempo, por lo que no fallecieron. Los hombres huyeron del lugar, nunca se supo quiénes eran.

Lidia, la fundadora de OCAC Guatemala, leyó esta noticia. La indignación por la situación y el deseo porque este tipo de violencia deje de suceder en nuestras calles la cuestionó profundamente. Fue así como encontró en las redes a OCAC Chile, quienes tenían ya un trabajo estructurado para erradicar el acoso callejero en su país. Se comunicó con Chile para preguntarles si Guatemala podía ser un nuevo nodo y dijeron que sí.

Buscó a más mujeres que estuvieran interesadas en transformar esta situación y así fue como se unieron Cristina, Pili, Lu y Desirée.

Nosotras somos un grupo de mujeres muy diferentes, muestra de la diversidad de Guatemala; tenemos en común que estamos hartas (cansadas) de la misma situación violenta que viven los grupos vulnerados en nuestro país. Tenemos claro que queremos formar parte del cambio y por eso empezamos construyendo una realidad más justa para las mujeres y cualquier grupo que sufra de acoso callejero.

Creemos que el observatorio es una acción trascendente y poderosa porque visibiliza una violencia que ha sido normalizada. Además busca transformar una cultura que le ha costado a Guatemala muertes, exclusión y sumisión.

ComparteShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone