25N 2018

Por: Pily Girón

Cada 25 de noviembre las mujeres nos encontramos para recordarle al mundo las injusticias y las desigualdades a las que nos enfrentamos en diferentes espacios. Todos los días, a través de los medios de comunicación, o bien desde nuestra realidad más próxima, nos llenamos de noticias dolorosas que retratan escenarios perversos para las mujeres, situaciones que transmiten la misoginia tan latente y que fácilmente nos pueden hacer caer en la desesperanza, o en la resignación de lo que se vive. Sin embargo, ante la afrenta constante del sistema y sus variados actores, que buscan acallar nuestras voces y nuestras demandas, nosotras construimos  y reinventamos, junto con otras, nuevos caminos y nuevas formas para abrazar nuestra existencia en este mundo.

 

El Observatorio Contra el Acoso Callejero en Guatemala surgió justamente el 25 de noviembre de 2015 como una necesidad de hacer visible eso que era difícil nombrar y que aún es difícil visibilizar como forma de violencia. El Observatorio surgió desde la  impotencia, pero también desde las ganas y el compromiso por sembrar posibilidades de transformación de la realidad para las mujeres y también para quienes enfrenten esta forma de violencia.

 

Este 25 de noviembre, además de sumar una año más de nuestro trabajo, nos conectamos con las miles de acciones que se despliegan desde las mujeres alrededor del mundo, para recordar a las hermanas Mirabal y a todas aquellas que ya no están con nosotras, pero con quienes tenemos el compromiso por seguir tejiendo acciones y redes de apoyo para seguir sacando la voz en contra del acoso callejero y de todas las formas de violencia contra las mujeres, porque VIVAS NOS QUEREMOS.

 

 

 

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