Vannia

Estábamos caminando con mis compañeros de trabajo hacia un restaurante en zona 4, cuando un tipo paso a mi lado diciéndome cerca del oído “Ese huesito para mí caldito” al escuchar semejante frase me quede sin reacción y me acerque más a mi compañero. Ni siquiera volteé a ver al hombre y continúe mi camino.

Quizá para algunos no parezca gran cosa, a otros les da gracia o les parece un “piropo” patán; a mí me hizo sentir incómoda y vulnerable.

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