Cristina

Cristina

7:30 de la mañana. Dejo mi carro a solo una cuadra de la Universidad. La luz de un nuevo día se llena de cierta seguridad que se opaca ante los comentarios de pilotos de buses que empiezan, justo cuando termino de pasar por la cuadra, a lanzar las frases típicas que nada tienen que ver con querer entablar una conversación, agradar o si quiera interesarse por cómo me llamo. Sus frases me intimidan, me da miedo. Son comentarios sexuales que me hacen pensar que me van a perseguir así que camino más rápido, se ríen. Lo hacen con una prepotencia como sabiendo que no me defenderé. Leer más