Lidia

Lidia

Mis experiencias con el acoso sexual callejero iniciaron desde la adolescencia. Recuerdo una mañana que iba en el bus rumbo al colegio, viendo por la ventana las calles. Un hombre estaba parado con el pene de fuera viendo a todas las que íbamos en el bus, cuando lo vi me asusté, me causó un sentimiento que no logré reconocer, no dije nada. Ahora, reconozco ese sentimiento, es indignación. Como estudiante en un colegio para niñas, todas aprendemos a caminar por las calles con mucho cuidado, siempre en la banqueta pegadas a la pared nunca cerca de la calle en donde los ayudantes de buses pasan levantando las faldas y “echando mano” (manoseando, dando nalgadas).
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Pili

Pili

La primera vez que fui víctima de acoso callejero tenía entre 13 a 15 años. Yo era una niña muy confiada, en mi casa nunca me restringieron en cuanto a tener libertad, decidir mis cosas sola y movilizarme cuando hubiera necesidad. Recuerdo que en esa época yo era vacacionista, por las mañanas me iban a dejar a Avancso y por las tardes yo me regresaba a mi casa en camioneta. En una de esas tardes, decidí ir a visitar a mis abuelos en mariscal. La camioneta me dejó en el periférico y desde allí caminé. Iba por la calle cerca de la Iglesia Esquipulitas y recuerdo que había una camionetilla blanca con la puerta abierta. Un hombre me miraba desde el espejo. Leer más