Pili

La primera vez que fui víctima de acoso callejero tenía entre 13 a 15 años. Yo era una niña muy confiada, en mi casa nunca me restringieron en cuanto a tener libertad, decidir mis cosas sola y movilizarme cuando hubiera necesidad. Recuerdo que en esa época yo era vacacionista, por las mañanas me iban a dejar a Avancso y por las tardes yo me regresaba a mi casa en camioneta. En una de esas tardes, decidí ir a visitar a mis abuelos en mariscal. La camioneta me dejó en el periférico y desde allí caminé. Iba por la calle cerca de la Iglesia Esquipulitas y recuerdo que había una camionetilla blanca con la puerta abierta. Un hombre me miraba desde el espejo. El sólo hecho de que me miraba caminar me empezó a dar miedo. Su mirada era morbosa, penetrante y desagradable. Seguí caminando y cada vez más se aceleraba mi corazón, el miedo era impresionante. Cuando pasé a la par de la camioneta el hombre me inició a llamar y a mostrar su pene. Lo tocaba de arriba para abajo, yo ni siquiera había entendido qué era eso. Hasta que inicié a caminar rápido y me di cuenta que se estaba masturbando. Con el pene de fuera y siguiendo con los movimientos se paró y se me acercó lo más que pudo, yo inicié a correr. Tal vez corrí como 2 cuadras y voltié a ver. Ya no estaba. Inicié a llorar, no sabía qué hacer, tenía miedo. Cuando llegué a la casa de mis abuelos, no podía decir nada. Sentía culpa y vergüenza de lo que me había pasado,  ¡CULPA! ¿Por qué?, ahora lo analizo y creo que eso es lo que nos transmiten, él se me acercó como que si yo lo estuviera deseando. Esta es la primera vez que cuento esto y me pregunto, ¿Por qué no me atreví a contarlo antes? ¿Por qué nunca les dije a mis papás?

Ese es el primer momento que recuerdo en el que me sentí insegura en las calles. Desde ese día cada vez que camino en la calle lo hago con cuidado y con el constante miedo de que alguien se va a acercar. Por esa época, también me pasó un día cuando iba en la camioneta (bus),  un hombre se puso detrás de mí e inició a rozar su pene contra mis nalgas. Desagradable totalmente, me miraba de arriba abajo, era más alto que yo. Logré quitarme rápido y cambiarme de lugar.

Esas son las experiencias que recuerdo que me han marcado más. Me parece increíble cómo una experiencia tan desagradable y denigrante se volvió en algo que yo nunca pensé que había que denunciar. Me pregunto, ¿Cuántas mujeres estarán marcadas por esto y no se atreven a decir nada? O lo que es peor, no saben que se vale contarlas y mejor aún denunciarlas.

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